La Provincia de Paita esta formada por 7 distritos que son: Colán, El Arenal, Vichayal, Amotape, Tamarindo, La Huaca, y Paita. Son pueblos netamente agrícolas, pues la mayor parte de estos distritos y caseríos tienen como actividad económica principal la agricultura, siendo productores generalmente de algodón arroz y maíz.
 
Territorialmente Paita cuenta con 3 caletas: Yacila, La Islilla y La Tortuga; playas y caletas de pescadores, cuya actividad económica principal es naturalmente la pesca.
 
Casi todos los distritos pertenecen a tiempos muy remotos, como los rublos antiguos de: Colán, La Huaca, Amotaxe, Vichayal, Tamarindo, y Payta. Estamos hablando desde tiempos prehispánicos, cuando los primeros grupos humanos primitivos se establecieron y/o asentaron en la desembocadura del valle del Chira (hoy provincia de Paita) y demoraron miles de años para alcanzar su desarrollo cultural. Estos antiguos pueblos, aun en las entrañas de su corteza terrestre, esconden vestigios y enigmas por descubrir, que constituyen un verdadero reto a la geología para establecer conclusiones culturales e históricas muy importantes. De estos pueblos, su pasado histórico esta lleno de costumbres, tradiciones y leyendas muy arraigadas.
 
Son pueblos con creación política y cargados de sucesos históricos. Estos distritos están unidos por una carretera asfaltada en buenas condiciones, desde Paita hasta Sullana, así como sus caseríos y centros poblados están interconectados por tramos de vías carrozables.
 
La historia y formación de estos pueblos se remonta a tiempos muy antiguos. Estos pueblos junto con sus caseríos, son partes componentes del fértil y hermoso valle del Chira, pues están ubicados geográficamente en la margen izquierda y derecha del río Chira. Por los años 1870, estuvieron muy bien comunicados vía ferrocarril Paita- Sullana- Piura.
 
La gente aun conserva su folklor, mantiene sus creencias y supersticiones; son conservadores de sus costumbres, comidas y modo de vestir rural. Es gente eminentemente Católica, celebrantes de sus fiestas religiosas y patronales. Poseen sus propios recursos naturales; en sus chacras y casas cultivan árboles frutales productos de pan de llevar y plantas medicinales para sus dolencias; son criadores de aves, ganado y otros animales. Viven de su chacra y esta les da para alimentarse y ganar ingresos económicos vendiendo en Paita y en otras ciudades sus productos como: verduras, hortalizas, animales frutas, flores, quesos, quesillos, leche, natillas, esteras; así escobas que las exportan.
 
Los habitantes de estos pueblos vienen a Paita en busca de trabajo, donde las empresas y fábricas pesqueras  se lo ofrecen.
 
Desgraciadamente son pueblos postergados y olvidados, por ejemplo, en el aspecto urbanístico, sus progresos duran años, siguen siendo aldeas castigadas por la naturaleza y la indiferencia de sus gobernantes; pero que con esfuerzo y trabajo colectivo, lentamente se nota algún avance urbano.
 
Pueblos que pertenecieron a la etnia tallan, y que a la llegada del invasor español, fueron victimas de las matanzas, de la codicia por el oro y los recursos mineros, y el saqueo profanando sus adoratorios y tumbas; hechos sangrientos y repudiables que realizaron con descaro, pretextándose en nombre de Dios. 
 
Algunos cuentan con servicios básicos de luz, agua y desagüe, poseen sus hermosos atractivos turísticos, monumentales y naturales. Cada pueblo tiene sus parcelas y sembríos y es dueño de una belleza natural y placentera, donde se nota lo agreste y verde del valle.
 
En el campo, los hombres se levantan cuando cantan los gallos madrugantes, los graciosos pajarillos también cantan en sus nidos, y cuando el amanecer va azulando y se pone blanco, el humilde campesino parte con la “fresca”, llevando su “gata” y al trote de su burro o su caballo, llega a la entrañable tierra.
 
Cuando la mañana aparece con su sol radiante, las lindas flores se abren; el viento fresco y Lázaro mece los sembrios; las horas pasan entre encantadores y alegres trinos de las aves que anidan en los robustos y viejos árboles; y bajo la canícula sofocante, el campesino como autentico y buen peón, metido en el corazón de la ardua faena, labra y labra la tierra con ahínco… asimismo, aquí en estos frescos y pequeños paraísos en estas maravillas de Dios agradables y placenteras, también los poetas y los artistas –que aman la naturaleza- toman las sensaciones bucólicas del campo para plasmar sus bellezas a través del pincel y la palabra escrita… y mientras la tarde agorera agoniza, regresa el campesino alzando su trote una polvareda, trayendo su “tercio” de leña o pasto para sus animales… la humilde chola recibe a su hombre gallardo y cansado.
 
El 90% de la población se dedica a la agricultura, y el resto al comercio; son pueblos de importancia comercial y agrícola, pues, el algodón que cultivan aporta al erario nacional grandes divisas.
 
Es gente que vive feliz aun en la pobreza, campesinos que aman  la tierra trabajándola con ferviente laboriosidad, les es difícil alejarse de ella. Aman su terruño y aman también a su chola. Sus pueblos aun son pequeños reinos de gente tranquila, sana y laboriosa; son nobles y generosos, hospitalarios y de buen trato.
 
De mujeres hermosas, dedicadas al quehacer de la vida cotidiana, pero así como son “hogareñas” están “pegadas a la tierra”, pues también ayudan en “la paña” de algodón y otras tareas. Son pueblos de clima calido y saludable, de ambiente fresco por su frondosa vegetación; de fuerte y sofocante calor en tiempo de verano.
 
Desde la carretera que los atraviesa y vista panorámica, se observan majestuosos sus esplendidos y pintorescos paisajes. Sus valles son hermosos, de colorida y fresca vegetación. Sus sembrios en lontananza parecen una extensa alfombra verde, rodeada de infinidad de palmeras o cocoteros, que agitadas por el viento, dan un agradable olor con sabor a campiña.
 
Estos pueblos son y han sido cuna de ilustres personajes y mujeres heroicas, que han sobresalido en distintos campos del quehacer humano, así como en la lucha reivindicativa de su pueblo; sobresaliendo: políticos, escultores, maestros, artistas y poetas.
 
Por todo ello, nuestra patria debe tener como interés común: revalorar nuestro pasado histórico, propugnar la identidad cultural de cada pueblo, y defender con dignidad y patriotismo nuestros derechos y riquezas naturales; ideales nacionales que es necesidad moral para nuestra nación peruana.